martes, 19 de octubre de 2010

Empiezo por el final

Se supone que este tiempo debiese estar destinado a mi tesis, evento que en mi vida ha empezado con entusiasmo y va acabando como un angustia por encontrar el final. Pero si me tomé el tiempo de re-crear este blog que alguna vez, en un tiempo pasado reciente active, creo que es útil dejar estas palabras en este ocioso mundo virtual, como diría mi nuevo guía espiritual Baudrillar, en "el más grande de los simulacros". Simulacro, es una palabras que me hizo sentido cuando me puse analizar todo lo que esta viviendo hasta hoy. Si mal no recuerdo, cuando Baudrillar hablaba de simular hace referencia a la acción aparentar lo que no se tiene, es decir mentirle al mundo creando una idea falsa, pero por sobretodo mentirse uno mismo. En algún momento me di cuenta de que simulaba una vida que no tenía, aparentaba ser feliz cuando no lo era, mentía de mi situación real, intentaba seguir manteniendo una relación sentimental que había perdido las bases, los cimientos sólidos. Es difícil terminar algo, sobretodo cuando no hay una "razón justificada", qué se entiende por "razón justificada"? La respuesta fácil sería el engaño, la traición, la falta de amor, de no ser una de las alternativas o al menos una cercana a ellas merezco ser cuestionado? si para mí la "razón justificada" es que simplemente no puedo, que no tengo ganas, que me supero la rutina, que puedo perdonar pero no olvidar, que quiero mejorarme porque hoy no me siento bien, incapaz de llevar una relación, superado por mi entorno y las circunstancias, no es suficiente?...
Hoy, a dos semanas de romper una relación me piden que no siga mostrando interés, que no le hace bien, que no puede con la pena. Es necesaria la distancia? asegura la sanación? suprimir dos años de relación de manera tajante, de esa intimidad que hoy comienza a dar vergüenza porque el día de mañana sabrás que esa persona guardará secretos que no querrás sean revelados y por otro lado porque finalmente eso les pertenece a los dos, son historias propias, relatos que solo serán comprendidos por los dos protagonistas de la historia. Es doloroso decir adiós, cuesta asumir que algo se acaba, pero a pesar de lo que cualquiera pudiese decir, lo que más quiero ahora es ser honesto, las cosas no funcionaban y no estaba en mí los intentos por mejorarlos, no tenía las ganas, aunque repito, no se trataba por falta de cariño, es solo que siento disperso, sin tener de que agarrarme, sumergido con los ojos cerrados, buscando la tabla perdida, la brújula enredada.
Y porque el sueño me vence, y las ideas se me esfuman, solo puedo decir la última cosa: "No hay más grande poder que el poder del adiós".

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