domingo, 4 de noviembre de 2012

Melancolía Dominguera

Este 2012 me tiene un tanto superado. No tengo ganas de moverme más, me siento simplemente sin ganas. Hay veces en que pareciera que todo se normaliza, o al menos asumo las cosas con un intento de altura de miras, pero hay otras oportunidades me invade el hastío y las ganas de mandar todo a la cresta. No termino de entender qué es lo que tengo que aprender con todo lo que me ha pasado, pedí señales, signo divinos o astrales, siento que me fueron enviados, pero yo no logro descifrarlos.

Los domingo son los peores días para pensar, melancólicos y eternos. Tengo mil pendientes por hacer, pero no me motivan, llegará el momento de la presión, lo sé, y ahí actuaré con desesperación y apremio, siendo absolutamente errante.

Ayer se me fue mi perro, Jack, vivió entre 13 y 14 años, harto tiempo lo tuve conmigo. Tan odioso, despertaba el temor de todos, ahora supongo que está en el cielo, porque "todos los perritos se van al cielo". Miro el patio y ya no estás. Es el año de perder la presencia de seres que llenaron parte importante de tu vida. No quiero pensar mucho en que Jack ya no va a estar, nunca he podido vivir realmente un duelo, los evado de tal manera que sólo después, me llega a la conciencia que la presencia desaparece. A mí no me  sirven los recuerdos, es más, creo que sólo me hacen sentirme peor.

Que empiece luego esta semana, que se acabe luego este año, y que la esperanza vuelva a mí, mientras tanto me sigo sintiendo indefenso...