Los domingo son los peores días para pensar, melancólicos y eternos. Tengo mil pendientes por hacer, pero no me motivan, llegará el momento de la presión, lo sé, y ahí actuaré con desesperación y apremio, siendo absolutamente errante.
Ayer se me fue mi perro, Jack, vivió entre 13 y 14 años, harto tiempo lo tuve conmigo. Tan odioso, despertaba el temor de todos, ahora supongo que está en el cielo, porque "todos los perritos se van al cielo". Miro el patio y ya no estás. Es el año de perder la presencia de seres que llenaron parte importante de tu vida. No quiero pensar mucho en que Jack ya no va a estar, nunca he podido vivir realmente un duelo, los evado de tal manera que sólo después, me llega a la conciencia que la presencia desaparece. A mí no me sirven los recuerdos, es más, creo que sólo me hacen sentirme peor.
Que empiece luego esta semana, que se acabe luego este año, y que la esperanza vuelva a mí, mientras tanto me sigo sintiendo indefenso...
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